3 de agosto de 2014

POLITICA Y TELESERIES
Por Jorge Loncón

Los nombres de las teleseries que en el último tiempo han llenado la pantalla chica, dan para entrar en estado de pánico nacional: “Puertas Adentro”, “¿Dónde está Elisa?”, “Cómplices”, “Cárcel de Mujeres”, “Sin Anestesia”, “La familia de al lado”, “La Doña”, “Maldita”, “Socias”, “Maldito Corazón”, “Secretos en el Jardín”, “Alguien te Mira”, “Vuelve Temprano”, “No abras la Puerta”. Es como para ponerle los pelos de punta, a cualquier fulano pelado y lampiño. Y es, además, un aliciente que estimula la creatividad del sujeto televisivo, pudiendo éste proponer nuevos títulos a las Areas Dramáticas de los canales: “Afórrale un Cacho”, “Sácale la Cresta”, “Sin Contemplaciones”. Se hizo, hace un tiempo una serie con el nombre de El Reemplazante, pero nivel local, tendríamos un argumento “cototo”, para “El Subrogante”. Sucede que en la Historia de Puerto Montt, dos ilustres ciudadanos han alcanzado merecida fama como tales. El primero de ellos fue Luis Durán, que subrogó a cuanto engendro subrogable hubiera en la Municipalidad, durante más de una década, con éxito absoluto. El segundo, es Homero Rogel, que –con absoluto éxito- suma muchos años de servicio como jefe subrogante del DEM, porque asume cada vez que se producen vacaciones o decapitaciones. Ya es hora que el Municipio declare Hijos Ilustres de esta ciudad, a ambos ciudadanos: A Durán lo que es de Durán; a Homero lo que es de Homero.

Dicen que podrían grabarse series con escuelas abandonadas, con ratones itinerantes y otras exquisiteces. Pero ocurre algo extraño: los papás quieren que sus hijos tengan clases. Esto difiere radicalmente a lo acontecido hace un par de años, cuando iluminados “adolescentes” dejaron la crema en las tomas, muy bien avalados por los “padres movilizados”, que no mostraron ni un pedacito de los palos de su cara, para hacerse responsables de las acciones “revolucionarias” de sus engendros. Estos, dieron lecciones de cómo destruir y reducir a cero el esfuerzo de muchos años en algunas escuelas. A nivel nacional, el panorama político da para ir bautizando con nombre de teleserie, cada acontecimiento que se descarga sobre nosotros, con el mismo peso que los postes de Saesa – recién instalados – se inclinan sobre el camino hacia La Arena, así como haciéndole una reverencia a los conductores. (Parece que no fue buena idea “chantar” los postes sobre sitios arqueológicos). Es así como la “Junta” DC podría dar lugar a una teleserie titulada “Gutenberg, el Exorcista”. Claro que ésta sería como una saga, donde la primera producción llevaría por título “Cuchillos en la Cocina” y su particularidad sería la rara mezcla entre personas, personeros y personajes. Como alternativa, el nombre de la teleserie podría ser “Su nombre es Awad”.

Dicen que la Presidenta estaba enojada con sus colaboradores más cercanos, y por eso los juntó en misteriosa cita, en tétrico lugar. “Truenos en el Castillo”, dicen algunos que podría titularse la producción en comento, atendida la envergadura de la banda sonora que acompañó el evento. Un personaje central, sería motivo de una producción aparte: “Nico, el Especialista”. Antes de aquéllo, un legislador interpretó “Inquisidor”, drama basado en una Interpelación. El interpelador fue por lana y salió colorado: desde hace varios días está en pausa reflexiva o en Modo Ensimismado, porque no se le escucha echarle la culpa del mal tiempo al Ministro del Interior, que –por su parte – entró al ritual como Ministro y salió del edificio como Candidato. Y las iniciativas de los legisladores, acrecientan esta olla a presión que es la vida política del país. Los honorables – bien asesorados, sin duda - han descubierto que el azúcar nos hace mal, que la sal nos hace mal, que la carne nos hace mal. Por ello, las teleseries, para lo que resta del año, serían: “No le des Azúcar”, “Sácale el Salero”, “Carne de Cañón”. The End.

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